La Pobla de Lillet vivió un fin de semana intenso con la celebración de la 35ª edición de la Fira del Bolet, que se ha transformado en un festival de tres días. El éxito del evento se debe a la buena temporada micológica en el Berguedà, donde los bosques húmedos han propiciado una gran cantidad de setas. Aunque la temporada principal fue de níscalos, los aficionados esperan alargar la campaña con tipologías más tardías como la llanega negra y el fredolic, siempre que la climatología sea favorable con fresco y lluvias.
“"Este año hay mucho más níscalo que el resto de la selección. Por debajo de los níscalos, los que más hay son el cep, el rebozuelo y la trompeta amarilla."
Lluís Boixader, de la Associació Micològica del Berguedà, destacó que la afición a las setas no solo crece entre los amantes de la gastronomía, sino también en la vertiente científica, con muchos participantes utilizando guías y aplicaciones para identificar las especies. En cuanto al mercado, el níscalo se vendía más barato (a 28 euros el kilo) debido a su abundancia, aunque muchos ejemplares estaban agusanados, obligando a venderlos en trozos.
“"Es a causa del cambio climático y la humedad que este año están tan agusanados."
Otras especies como las trompetas amarillas se cotizaban a 20 euros el kilo, mientras que las llanegas negras, todavía escasas, alcanzaban los 40 euros el kilo. El programa de la feria incluyó desde una charla micológica de Lluc Escànez hasta la XXV edición del Concurso de Cocina con Setas. La parte festiva culminó con la actuación de los Castellers de Berga y los Castellers de Caldes de Montbui en la Plaça de l'Ajuntament, y la popular degustación de setas y carne preparada por el equipo de voluntarios liderado por Baltasar Garcia, que sirvió unas 180 raciones.




