Esta problemática, que se extiende por todo el Alt Pirineu, impacta directamente en el sector turístico y de actividades de ocio. Según datos del sector, el turismo escolar puede representar hasta un 60% de la facturación total, poniendo en riesgo entre 1.000 y 1.500 puestos de trabajo directos en la región.
El efecto dominó se extiende a empresas de autocares, restauración, alojamientos turísticos y actividades complementarias como la equitación, el esquí o los deportes de aventura, que también sufren las consecuencias de esta situación.
“"Entendemos el fondo de las reivindicaciones de los docentes, pero pedimos que se llegue a acuerdos para evitar efectos colaterales."
La patronal ha mantenido contactos con el Departamento de Educación y el Departamento de Empresa y Trabajo para trasladar su inquietud. Advierten que, si no se encuentra una solución, muchas empresas se verán forzadas a buscar nuevos mercados.
A pesar de todo, el turismo escolar sigue siendo un pilar fundamental para mantener la actividad durante los días laborables y para favorecer la desestacionalización del empleo en la zona.




