Con una base social que supera los 200 miembros, la organización se enfoca ahora en captar a jóvenes y nuevos residentes. Para ello, han impulsado las caminatas de los viernes, rutas de menos de 10 kilómetros y poco desnivel que han resultado ser un éxito de participación por su accesibilidad.
“"Necesitamos llegar a las nuevas generaciones. Hay familias, jóvenes y segundos residentes interesados en la montaña que aún no nos conocen."
Además de las excursiones de alta montaña, como la prevista al pico Bachimala, el club colabora con entidades como la Fundación Kilian Jornet y ofrece charlas sobre salud y prevención de riesgos en el entorno natural.




