La jornada transcurrió con normalidad y buen tiempo, con la participación de unos 140 asistentes, entre vecinos y visitantes de otros lugares de Cataluña. Estos acompañaron a los ganaderos y sus rebaños hasta los prados de Les Bulloses, donde el ganado pasará los meses de verano alimentándose de la hierba fresca de alta montaña.
La actividad concluyó con una comida en la terraza del Hotel Bones Hores. El ticket de 12 euros incluía el transporte en autocar para aquellos que lo necesitaban, el primer café de la mañana, el postre, la bebida y el café de la comida. Se calcula que unos 400 cabezas de ganado, entre caballos y vacas, subirán de Llívia a La Bollosa durante este periodo.
La trashumancia es una actividad ancestral en Llívia, vinculada a derechos históricos que se remontan a tiempos anteriores al Tratado de los Pirineos. Tras diversos procesos históricos, los pastos de la villa, con una extensión de más de 1.300 hectáreas, pasaron a ser propiedad municipal, aunque gran parte se encuentra actualmente dentro de los términos municipales de Angostrina, Bolquera y Font-romeu.
Esta fiesta, organizada por los ganaderos de Llívia y el Ayuntamiento de Llívia, mantiene viva una tradición que ha sabido perdurar a lo largo del tiempo, conectando el presente con las raíces históricas de la comarca de la Cerdanya.




