La organización critica que el Govern de la Generalitat y el Consell Comarcal del Berguedà apuesten por un modelo que consideran agotado. Aseguran que la carretera no responde a las necesidades de los habitantes de la Cerdanya, sino que busca canalizar el flujo de turistas desde el área de Barcelona.
“"Más capacidad vial implica más coches, más presión turística, más dependencia de la segunda residencia y más especulación inmobiliaria."
El colectivo apunta que empresas como Abertis serán las grandes beneficiadas de una inversión de 500 millones de euros. Proponen que estos fondos se utilicen para mejorar la movilidad interna entre los valles del Pirineo en lugar de fomentar la llegada masiva de visitantes.




