Restaurado el Libro de Privilegios de la Acequia de Puigcerdà

El documento histórico, que contiene normativas desde el siglo XIV, ha sido objeto de una delicada restauración para preservar su valor patrimonial.

Imagen de un libro antiguo restaurado con detalle.
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Imagen de un libro antiguo restaurado con detalle.

El Archivo Comarcal de la Cerdanya ha completado la restauración del Libro de Privilegios de la Acequia de Puigcerdà, un volumen clave para entender la gestión de esta infraestructura hidráulica desde el siglo XIV.

El Libro de Privilegios de la Acequia de Puigcerdà, propiedad del Ayuntamiento, ha sido recientemente restaurado por el Archivo Comarcal de la Cerdanya. Este volumen recopila documentos que regulaban la gestión de la acequia, con textos que se remontan a 1318, año en que el rey Sancho de Mallorca otorgó el privilegio fundacional y reguló su funcionamiento.
El libro, reunido y encuadernado en pergamino en el siglo XVIII, contiene la legislación original y refleja los conflictos asociados a la gestión de la acequia desde el siglo XIV. Según Erola Simon, directora del Archivo Comarcal, la pieza es muy singular y evidencia la importancia histórica de la acequia para la villa, incluyendo los problemas derivados de su división a raíz del Tratado de los Pirineos en 1659.
Clara Alibés, especialista en restauración de papel, ha detallado el delicado estado del documento antes de la intervención. Las cubiertas se habían roto y las páginas, especialmente las primeras, últimas e inferiores, presentaban deterioro por humedad, luz y polvo. La restauración ha implicado el uso de papel japonés para reforzar las páginas y cola de tilosa transparente, tras una limpieza exhaustiva.
La acequia de Puigcerdà es una infraestructura hidráulica medieval aún en uso, concebida inicialmente para los molinos reales. La división territorial impuesta por el Tratado de los Pirineos en 1659 fragmentó la acequia, generando disputas, como el corte de suministro durante diez años por parte de los franceses en el siglo XVII. El Tratado de Bayona de 1868 delimitó la frontera y reguló el uso de las aguas, creando la Comisión Administrativa del Canal de Puigcerdà, que aún hoy administra la acequia.