Una residente de Llívia vive tres años con su hogar infestado de hollín por una caldera de biomasa

La inquilina de una vivienda de protección oficial en Llívia debe afrontar la constante caída de ceniza y hollín, afectando la salubridad de su hogar.

Imagen de un alféizar de ventana cubierto de hollín y ceniza.
IA

Imagen de un alféizar de ventana cubierto de hollín y ceniza.

Una residente de Llívia ha denunciado que lleva tres años conviviendo con su hogar infestado de hollín y ceniza, procedentes de una chimenea de biomasa del edificio, afectando la calidad de vida y la salud.

La situación afecta a una vivienda de alquiler protegido en la calle Camí del Nord de Llívia, donde la inquilina debe hacer frente a la constante caída de residuos. Estos no solo se acumulan en el patio interior, sino que también se introducen en el interior de la vivienda, ensuciando muebles, colchones e incluso juguetes.
La residente ha explicado que la chimenea de biomasa, que proporciona calefacción y agua caliente al edificio, está ubicada justo encima de su patio interior. Esta configuración provoca que cada vez que la caldera funciona, el hollín y la ceniza se depositen en su propiedad.
A pesar de las reiteradas reclamaciones a la propiedad del inmueble y las peticiones de ayuda a las administraciones públicas, la situación no ha mejorado. La inquilina ha tenido que contratar una empresa de limpieza mensualmente para intentar paliar los efectos de la contaminación.

"Vivo en un bajo interior que es de alquiler protegido, propiedad de una empresa privada, el edificio funciona con una caldera de biomasa y cada vez que funciona la calefacción o el agua caliente, cae hollín y ceniza en mi patio que, además, se cuela dentro de la vivienda."

la residente afectada
Un informe técnico de habitabilidad y salubridad ambiental, encargado por la propia residente, ha confirmado la "
"inhabitabilidad técnica sobrevenida"
" de la vivienda. El estudio señala que no existe ninguna medida de limpieza que pueda solucionar el problema, que atribuye a un error combinado de diseño, la ubicación de la chimenea y la falta de dispersión dinámica.
La única solución propuesta por el informe es el traslado de la chimenea hacia el eje central de la cubierta. Además, durante las pruebas se detectaron niveles elevados de formaldehído, una sustancia tóxica, lo que aumenta la preocupación por la salud de los habitantes del hogar.