Tras analizar detalladamente la propuesta, la dirección de la empresa de packaging ha comunicado que las condiciones económicas estaban muy por debajo de sus expectativas iniciales. Esta decisión supone un freno a la posible continuidad de la actividad industrial en las comarcas del Alt Camp y la Conca de Barberà.
“"Era una oferta muy a la baja. Desde la empresa contábamos con otras expectativas y hemos decidido no aceptar las condiciones."
El rechazo de la oferta reactiva el proceso de cierre definitivo, afectando a un total de 167 empleados. Los comités de empresa de ambas plantas se encuentran ahora en fase de negociación con la compañía para pactar las condiciones del cese de actividad, tras haber aplazado los encuentros la semana pasada para estudiar la fallida vía de compra.
Desde la representación sindical, Albert Queral ha valorado muy negativamente el desenlace, destacando el impacto social que tendrá la pérdida de estos empleos para las familias de la zona. Los trabajadores permanecen atentos al desarrollo de las negociaciones para determinar futuras movilizaciones.




