La instalación, reconocida como Bien Cultural de Interés Local, fue donada al municipio en 2025 por la familia Robusté. El edificio destaca por conservar su maquinaria original, un hecho excepcional en este tipo de construcciones industriales de la época.
Las obras cuentan con una subvención de 168.000 euros de la Diputación de Tarragona, aunque se estima que faltan 98.000 euros más para completar la adecuación total del espacio para las visitas públicas.




