A pocos minutos de Vilanova i la Geltrú, dentro de la comarca del Garraf y cerca del Parc Natural del Garraf, se encuentra Canyelles, un municipio que invita a ser descubierto. Esta pequeña localidad, situada entre el mar y la montaña, no solo es un paraíso para los amantes del senderismo, sino que también presume de un impresionante castillo y una iglesia de origen medieval. Su ubicación estratégica en el Alt Penedès le otorga una riqueza paisajística y cultural que se complementa con una sólida tradición enogastronómica.
Históricamente, Canyelles ha sido un pueblo marcadamente vitivinícola. Su economía y sociedad han sido moldeadas durante siglos por la viticultura, los olivares y las rutas marítimas. A pesar de que aún se mantienen pequeñas explotaciones agrícolas, el turismo, los servicios y las segundas residencias se han convertido en los principales motores económicos del municipio, atrayendo visitantes durante todo el año.
El casco antiguo de Canyelles invita a un paseo pintoresco por sus calles estrechas y empedradas, que conducen hasta su emblemático castillo medieval. Documentada en el siglo XV, esta fortificación jugó un papel clave en la protección de la ruta marítima entre Vilafranca del Penedès y Olèrdola. Tras pasar por diversas familias nobles, el castillo fue adquirido y rehabilitado como residencia familiar. Actualmente, pertenece a la doctora Marisa López-Teijón, quien lo compró y posteriormente lo donó al pueblo en 2025 con la voluntad de preservarlo y convertirlo en un espacio comunitario.
El castillo se encuentra junto a la iglesia de Santa Magdalena, con registros que datan del siglo XVII. Esta fortaleza medieval, que ha experimentado diversas transformaciones a lo largo de los años, aún conserva elementos góticos significativos. La leyenda cuenta que a finales de 1478, el rey Juan II de Aragón pernoctó en el castillo buscando refugio antes de ser trasladado a Vilafranca y posteriormente morir en Barcelona.
Con un clima mediterráneo cálido, Canyelles disfruta de inviernos suaves y veranos calurosos, con precipitaciones concentradas en otoño y primavera. Su proximidad al mar lo convierte en un lugar ideal para actividades al aire libre. Desde el casco antiguo se inician diversas rutas hacia los bosques del Garraf, como la del Pla del Bosc o la sierra del Montgròs, un importante asentamiento ibérico del siglo III a.C.
El municipio es conocido por sus eventos, como la Fira de Santa Llúcia o la Fira del Motor. Sin embargo, la fiesta mayor de Santa Magdalena, que se celebra en julio, es considerada por muchos como la mejor época para visitarlo, con actividades como competiciones de petanca, bolos, bailes, conciertos, 'correfocs' y vermuts con música electrónica.




