El emblemático pasodoble fue creado en 1926 por Roman de San José, un militar extremeño destinado en la Academia de Intendencia de Ávila. Pese a su origen marcial, la pieza caló en la capital del Garraf antes de la Guerra Civil.
La tradición popular transformó esta marcha en la banda sonora de la Comparsa, consolidándola como un símbolo de identidad local que ha resistido el paso del tiempo y cualquier intento de sustitución.




