El cierre de las festividades llega tras la multitudinaria Rúa del Exterminio, que tuvo lugar el 18 de febrero. Este desfile supuso el punto final a una semana de eventos que ha ido ganando intensidad y público conforme avanzaban los días en la comarca del Garraf.
Con el último adiós a Su Majestad Carnestoltes, la ciudad recupera la normalidad. El simbolismo de la Vieja Cuaresma marca ahora el calendario litúrgico y social, poniendo fin a uno de los carnavales más reconocidos de Cataluña por su vistosidad y tradición.




