Las organizaciones Ipcena, la Banqueta de Juneda y la plataforma Aturem la Incineradora se oponen al proyecto que prevé procesar más de 100.000 toneladas al año. Los colectivos denuncian el riesgo de propagación de polvo de sílice, que contiene componentes cancerígenos, a pocos kilómetros de la población de las Garrigues.
“"Es un proyecto con cierto impacto por el hecho de tratar con residuos potencialmente contaminadores."
Aunque no se oponen al reciclaje, los ecologistas exigen medidas de seguridad como la construcción de una cubierta. Advierten que hay viviendas a solo 750 metros de la planta, incumpliendo la recomendación de 1.000 metros, y que el Campo de Deportes local está a un kilómetro de distancia.




