La historia del filósofo Diogenes y Alejandro Magno, donde el primero pide al conquistador que se aparte porque le tapa el sol, sirve como punto de partida para un análisis contemporáneo. Esta anécdota, que resalta la importancia de la libertad personal, contrasta con las situaciones actuales donde las personas, a menudo sin intención, terminan por oscurecer el día de los demás con sus lamentaciones o, incluso, con el uso excesivo de la tecnología.
El autor señala cómo las nuevas tecnologías han añadido nuevas formas de 'tapar el sol', especialmente a través de la incesante muestra de fotografías personales. Desde las selfies de viajes hasta las imágenes de los tomates de la huerta, estas exhibiciones pueden consumir el tiempo y la paciencia de quienes las tienen que soportar, convirtiéndose en un peaje por la interacción social.
“"Si adularas al gobernador no te haría falta comer lentejas. Si comieras lentejas no te haría falta adular al gobernador."
Más allá de las influencias externas, la reflexión se adentra en la idea de que a menudo somos nosotros mismos quienes nos tapamos el sol con nuestros propios obstáculos. Los pensamientos recurrentes de culpabilidad, tristeza y angustia actúan como una sombra espesa que impide ver la claridad. La vida, sin seguir un orden lógico, nos invita a cuestionar la necesidad de preocuparnos por tantos quebraderos de cabeza.
Recuperando la sabiduría de Miguel Delibes, quien afirmaba que las cosas no son alegres ni tristes sino que reflejan la coloración con la que las envolvemos, el artículo concluye con una lección fundamental: no permitir que la felicidad dependa de los demás. La lógica no penetrará en aquellos que brillan más por la crítica que por sus méritos, y la ignorancia, como decía un escritor anónimo, llega rápidamente a las conclusiones. La historia de Diogenes y las lentejas, donde el filósofo rechaza la adulación para mantener su integridad, cierra el círculo de esta profunda meditación.




