El rodaje, que ha transformado diversos espacios en un mercado medieval, se trasladará a la comarca de la Garrotxa a partir del 20 de julio. Esta producción ha contado con la participación de unas 900 personas durante las semanas de trabajo en la ubicación anterior.
Las tareas de producción han conllevado restricciones de acceso tanto para vehículos como para peatones en los alrededores del monumento utilizado como plató. Además, la productora ha alquilado diversos espacios locales para dar servicio al equipo técnico y artístico.
Tras finalizar las grabaciones en Besalú, se prevé que el proceso de desmontaje de los decorados y las instalaciones se lleve a cabo durante la semana siguiente a la finalización de la actividad cinematográfica.




