El proyecto, que incluye unas 40.000 hectáreas distribuidas en una veintena de municipios, tiene como objetivo principal proteger el territorio contra incendios de grandes dimensiones, tomando como referencia la magnitud del fuego ocurrido en el año 2012.
La iniciativa, promovida por la fundación con el apoyo del Govern, contempla actuaciones específicas en aproximadamente 2.600 hectáreas. Estas zonas han sido seleccionadas por su orografía, que facilita la labor de los equipos de emergencias para combatir y detener los fuegos.
El desarrollo de este plan ha contado con la colaboración activa de asociaciones de propietarios, ganaderos, ecologistas y otros agentes relevantes del territorio. Esta implicación busca cubrir el "vacío" existente en la planificación de incendios entre el massís de l'Albera y la Alta Garrotxa.




