La crisis de Rojava: Ataques militares y el agua como arma de guerra en Siria

El territorio kurdo del norte de Siria sufre la ofensiva de milicias y la estrategia hídrica de Turquía, que reduce el caudal del Éufrates.

Imagen genérica de un paisaje árido cerca de un río, simbolizando la sequía y el conflicto geopolítico.
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Imagen genérica de un paisaje árido cerca de un río, simbolizando la sequía y el conflicto geopolítico.

El territorio autónomo de Rojava, en el norte de Siria, sufre desde principios de año ataques del ejército sirio y milicias yihadistas con el apoyo de Turquía, que utiliza el agua de los ríos Tigris y Éufrates como arma de guerra.

Durante la última década, el movimiento kurdo en Rojava, situado entre los ríos Tigris y Éufrates en Mesopotamia, ha liderado la construcción de una región autónoma que se ha convertido en un modelo de convivencia para diversas etnias. Sin embargo, desde principios de año, el territorio es atacado por el ejército de Siria, encabezado por la milicia yihadista Hayat Tahrir al-Sham (escisión de Al-Qaeda), con el apoyo económico y militar del gobierno turco de Recep Tayyip Erdoğan.
A medida que las milicias avanzan, se han abierto centros de detención de combatientes de ISIS, como al-Hol y Raqqa, lo que ha provocado la huida de hasta 33.500 yihadistas. Las consecuencias han sido inmediatas, con las primeras ejecuciones y decapitaciones, mostrando la crueldad habitual de los miembros de ISIS.
El papel de Turquía es crucial, no solo militarmente, sino también por la utilización del agua como arma de poder. Desde los años 80, con el Proyecto de Anatolia Suroriental, se han construido 22 presas en el Kurdistán turco (Bakur), causando el desplazamiento forzado de poblaciones y la destrucción de ciudades milenarias como Hasankeyf, uno de los lugares habitados más antiguos del mundo.
Este control sobre los ríos Tigris y Éufrates ha permitido a Turquía provocar sequías y hambrunas en los países aguas abajo (Irak y Siria). Sin ir más lejos, la estrategia del gobierno turco provocó, en el año 2024, la reducción de hasta un 40% del caudal del río Éufrates a su paso por Siria, desestabilizando gobiernos vecinos y aumentando su poder regional.

Rojava es un ejemplo de esperanza e inspiración política, en un contexto totalmente hostil y violento, ha sido capaz de construir una alternativa de democracia, convivencia, paz y libertad a orillas de los ríos Tigris y Éufrates.

Recientemente, el segundo Foro del Agua de Mesopotamia se reunió en Diyarbakır (Amed), en el Kurdistán turco, con la participación de más de trescientas personas. Los asistentes denunciaron la sobreexplotación y la mercantilización del agua, y reivindicaron la defensa de los ríos como fuente de vida y paz para sus pueblos, subrayando la urgencia de defender Rojava para evitar un nuevo genocidio.