Olot rechaza la Zona de Bajas Emisiones hasta que se construya la variante

El alcalde Agustí Arbós condiciona la aplicación de la ZBE a la finalización del vial que debe desviar el tráfico del eje Vic-Olot fuera del centro urbano.

Imagen genérica de tráfico intenso en una avenida urbana, simbolizando la congestión de vehículos.
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Imagen genérica de tráfico intenso en una avenida urbana, simbolizando la congestión de vehículos.

El Ayuntamiento de Olot, bajo el liderazgo del alcalde Agustí Arbós, ha condicionado la implementación de la Zona de Bajas Emisiones (ZBE), prevista para 2025, a la construcción de la variante de Les Preses y Olot.

El alcalde Agustí Arbós considera injusta la inclusión de Olot en la lista de municipios obligados a implantar la ZBE, ya que la contaminación se debe al tráfico de paso que debe cruzar el centro urbano por la falta del vial. Este tramo es el último pendiente para completar el eje Vic-Olot por Bracons, un proyecto largamente esperado.

"Para cruzar Olot tienes dos alternativas, si eres un vehículo: puedes pasar por el centro o por la avenida Sant Jordi. Si cerramos o limitamos una de estas vías lo que haremos será congestionar aún más la otra, cuando por una pasan 22.000 vehículos al día y por la otra, 18.000."

Agustí Arbós · Alcalde de Olot
Esta decisión llega después de que el Govern revisara la lista de municipios de entre 20.000 y 50.000 habitantes que deben implementar la ZBE el próximo año. Mientras que ciudades de Girona como Figueres, Palafrugell o Sant Feliu de Guíxols han quedado exentas por la mejora de la calidad del aire, Olot, Salt y Banyoles continúan en la lista. El alcalde de Banyoles, Miquel Noguer, ha asegurado que si deben implementar la medida, lo harán, aunque considera que no están “peor que otros municipios que han quedado exentos”.
La variante de Olot y Les Preses, un proyecto que se remonta a 1994 con los primeros estudios para unir Vic y Olot, tiene previsto iniciar las obras en el segundo trimestre de 2025, según el último calendario del Govern. El tramo Torelló-la Vall d'en Bas se inauguró en 2009, pero el tramo final pendiente ha generado oposición por parte de municipios como los de la Vall d'en Bas, que alertan del impacto medioambiental.