La unidad de medio ambiente de la policía catalana intervino el pasado 31 de julio en una antigua balsa de riego de 415 metros cuadrados, tras recibir alertas sobre movimientos sospechosos en la propiedad. Los agentes descubrieron un circuito clandestino donde camiones transportaban escombros, plásticos y restos de hierro de demoliciones desde Sant Gregori hasta Bescanó, sin la documentación obligatoria que acreditara su origen y destino.
Durante la inspección, se contabilizaron seis camiones con aproximadamente 64 toneladas de residuos de obra, ya cubiertos por tierra para evitar sospechas. La investigación confirmó que el titular de la finca carecía del proyecto técnico ni de la licencia municipal necesaria para realizar estas tareas de relleno.
Los Mossos d'Esquadra han recordado que la finca ya había sido objeto de inspecciones previas, donde se habían detectado talleres mecánicos clandestinos y graves deficiencias en el tratamiento de desechos. Tras una verificación el 11 de agosto para comprobar la retirada del material, las diligencias por infracción ambiental siguen su curso.




