Los profesionales de emergencias vinculan este incremento a la pobreza energética y al uso de métodos de calefacción inseguros. El Gironès es la comarca con más casos (58), mientras que la Garrotxa ha duplicado sus cifras respecto al año anterior.
“"Se han recuperado mecanismos que quizás ya no deberían existir, como braseros o estufas catalíticas."
Los síntomas como mareos o náuseas suelen aparecer de madrugada tras horas de exposición. Los expertos insisten en la importancia de la ventilación y de realizar revisiones periódicas a las calderas para evitar accidentes que pueden resultar mortales.




