Borrasca atípica de agosto: lluvias intensas y bajada de temperaturas en España

La Aemet prevé precipitaciones fuertes, tormentas y viento a partir del lunes, con un acusado descenso del termómetro.

Imagen genérica de nubes de tormenta sobre el mar Mediterráneo.
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Imagen genérica de nubes de tormenta sobre el mar Mediterráneo.

Una borrasca de intensidad inusual para finales de agosto se aproxima a España, trayendo un cambio de tiempo significativo a partir del lunes con lluvias, tormentas y un descenso térmico.

Una potente borrasca avanza por el Atlántico y se aproximará a la Península Ibérica en los próximos días, provocando un notable cambio meteorológico. Según la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet), sus efectos se empezarán a notar a partir del lunes, con lluvias, tormentas, vientos fuertes y una importante caída de las temperaturas.
El sistema, actualmente sobre el Atlántico Norte, se intensificará antes de dirigirse hacia Portugal y el oeste peninsular. Su aparición en pleno verano es particularmente llamativa, ya que estas borrascas intensas son más comunes durante los meses fríos. Fuentes de Meteored sugieren que podría alcanzar valores de presión excepcionalmente bajos para la fecha, convirtiéndose en una de las borrascas de agosto más fuertes registradas en la zona atlántica. Aunque su desarrollo será rápido, los expertos aún no confirman si cumplirá los requisitos para ser considerada una ciclogénesis explosiva.
A pesar de su intensidad en el océano, no se espera que sus efectos en España sean igual de severos. La borrasca alcanzará su máximo desarrollo lejos de la Península y se aproximará a ella ya en proceso de debilitamiento.
A partir del lunes, el cambio de escenario se hará más evidente. La Aemet prevé lluvias fuertes y persistentes en el noroeste peninsular, mientras que en el noreste podrían surgir tormentas. El viento también se dejará sentir con intensidad moderada a fuerte, con rachas localmente muy intensas, y el estado del mar empeorará en el Atlántico.
Además, la borrasca dará paso a una masa de aire más fresco, causando un descenso de las temperaturas en amplias zonas del país. El ambiente será sensiblemente menos caluroso a principios de la próxima semana, marcando un nuevo contraste en un mes de agosto ya caracterizado por fluctuaciones meteorológicas.
Sus efectos podrían extenderse más allá del núcleo de la perturbación. Según Meteored, la posición de la borrasca favorecería la entrada de aire húmedo de levante hacia Cataluña y la Comunidad Valenciana, así como la llegada de bandas de precipitación desde el sureste.
A pesar de la bajada de los termómetros, el riesgo de incendios continuará siendo muy alto en una franja del norte peninsular, llegando a ser extremo en algunos puntos donde los vientos del sur podrían ser secos y recalentados.
La excepcionalidad de esta borrasca ha llamado la atención del Centro Nacional de Huracanes de Estados Unidos (NHC), que la mantiene bajo vigilancia por la posibilidad de que adquiera temporalmente características tropicales o subtropicales durante su recorrido atlántico. Sin embargo, el organismo estadounidense sitúa esta posibilidad en solo un 20% y advierte que el margen para esta transformación será reducido, ya que las condiciones atmosféricas serán menos favorables a partir del domingo por la noche.
La vigilancia del NHC no implica que un huracán se dirija hacia España. El origen de la borrasca es no tropical, y los meteorólogos contemplan que pueda adquirir, durante unas horas sobre aguas abiertas, algunos rasgos propios de estos sistemas.
Independientemente de su evolución, su llegada supondrá un acusado cambio de tiempo a principios de la próxima semana. Las lluvias ganarán protagonismo en el noroeste, las tormentas podrían aparecer en el noreste y el viento aumentará en diversas zonas, mientras las temperaturas retrocederán en gran parte del país. Todo ello bajo la influencia de una borrasca con una intensidad y evolución poco habituales a finales de agosto.