Castell d'Aro celebra 25 años de Mercado Medieval con música y artesanía

La 25ª edición del Mercado Medieval de Castell d'Aro llena el casco antiguo con puestos, espectáculos y actividades familiares durante todo el fin de semana.

Imagen genérica de un mercado medieval con puestos y músicos.
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Imagen genérica de un mercado medieval con puestos y músicos.

El casco antiguo de Castell d'Aro se ha transformado este fin de semana en un auténtico escenario medieval para acoger la 25ª edición de su tradicional Mercado Medieval, una cita que combina música, artesanía y espectáculos.

Durante todo el fin de semana, las calles del municipio se llenan de melodías de época, puestos de artesanos y mercaderes, con el objetivo de transportar a los visitantes a la edad media. La celebración, que este año alcanza su cuarto de siglo, espera atraer entre 15.000 y 20.000 personas.
El pregón inaugural, pronunciado por Guerau de Lledó, el último castlà del Castell de Benedormiens, ha dado el pistoletazo de salida a un evento que ofrece una programación variada. Esta incluye espectáculos, una feria de artesanía y demostraciones de antiguos oficios como la forja, la fabricación de cestas, la apicultura medieval, el vidrio soplado y la elaboración de tintes.
Artesanos consolidados, como Jose Luis Jiménez de Garrapinyades Can Faba, que participa en ferias desde 2007, destacan el carácter "muy íntimo" del mercado de Castell d'Aro. Otros, como Robert Borrisser de les Coques del Forn de Cabrianes, valoran positivamente la trayectoria de la feria y su ubicación en el casco antiguo, que consideran un "valor añadido" por ser un "lugar muy bonito".
Los visitantes también valoran la ambientación. Emma Melero, una de las asistentes, señala que "todo está vestido de época" y que permite "pasear, retrocediendo en el tiempo", además de poder adquirir "productos artesanos como embutidos y quesos de proximidad".
La propuesta familiar es uno de los grandes atractivos, con actividades diseñadas para los más pequeños. Talleres de flores de cera, colgantes, la instalación "Pequeños constructores" inspirada en la piedra picada, y talleres de circo permiten a los niños descubrir la vida medieval de manera participativa.
Las calles estrechas y empedradas del casco antiguo, junto con la iglesia y el Castell de Benedormiens (documentado desde el año 1041), sirven de escenario para esta recreación histórica. La música, los puestos de artesanía y alimentación, los espectáculos y los personajes caracterizados se combinan con el patrimonio local, convirtiendo el municipio en una "máquina del tiempo".