El proyecto Chamusquina, nacido hace más de 25 años en Barcelona, opera actualmente desde una masía restaurada en Vilamacolum, donde Catalina Alós y Ana Casas diseñan y producen lámparas textiles que combinan artesanía y diseño escenográfico. Alós, pintora y restauradora, inició el proyecto con una amiga, experimentando con materiales y electricidad, de donde surgió el nombre de la marca.
Las lámparas han evolucionado hacia piezas ligeras y minimalistas, hechas de lino y algodón, totalmente plegables y fáciles de enviar a cualquier parte del mundo. Esta característica ha sido clave para su proyección internacional, participando en ferias como Maison&Objet en París y recibiendo encargos de países como los Estados Unidos, Francia, Holanda, Alemania, Italia e Israel.
La relación con el color varía según el mercado: tonos claros en los países nórdicos, colores vivos en Francia y propuestas más neutras en España. Ana Casas, bailarina y proveniente del mundo de las artes escénicas y el textil, se unió al proyecto durante la pandemia, aportando nuevas formas orgánicas y volumétricas a la colección.
La flexibilidad y la calidez de la luz son características distintivas de Chamusquina, que a menudo sustituyen otros puntos de luz. La colección incluye modelos como Baum, Duende, Muffin, Flor, Bag, Musa y la más reciente Poppy, todas ellas con un carácter propio.
Las piezas de Chamusquina también han aparecido en la miniserie de Netflix Black Rabbit. A pesar de la proyección internacional, el proceso de producción se mantiene artesanal en el taller, con contacto directo con los clientes. Próximamente, prevén trasladarse a Vilatenim para abrir un showroom.




