Críticas a la privatización de la DGAIA en una comisión parlamentaria

Un experto social denuncia la falta de control y la desidia en la gestión de los centros de atención a la infancia y adolescencia.

Imagen genérica de un micrófono en un atril durante una sesión parlamentaria.
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Imagen genérica de un micrófono en un atril durante una sesión parlamentaria.

Una comisión parlamentaria ha abordado la gestión de la Dirección General de Atención a la Infancia y Adolescencia (DGAIA), donde un experto social ha criticado duramente el exceso de privatización y la falta de control sobre los centros.

La comisión de investigación sobre la gestión de la DGAIA ha celebrado una sesión intensa, que ha incluido una comparecencia a puerta cerrada de un alertador protegido por la Oficina Antifraude. Este alertador destapó la polémica de los pisos asistidos para jóvenes en las comarcas de Girona. Posteriormente, han comparecido expertos como una exjefa de servicio del Área de Jóvenes Tutelados y Extutelados y un educador social.
El educador social ha sido especialmente contundente en su intervención, cargando contra la privatización de los servicios de la DGAIA. Ha señalado la falta de control político y la desidia en la gestión, así como la insuficiente inspección de los centros. Incluso, ha calificado de “patética” la calidad de la comida en algunos de estos establecimientos.

"Las privatizaciones son tan grandes y enormes que en 9 años se han creado 1.300 plazas residenciales y son privadas."

un educador social
Ha contextualizado la situación de los servicios internos de la DGAIA como un ejemplo de “banalidad del mal” y “revictimización” de los niños internados, que a menudo no disponen de los recursos necesarios para cubrir sus necesidades asistenciales y educativas. Según el experto, la administración externaliza servicios para dar la impresión de gestión, ya que no da suficiente apoyo a los centros públicos.

"No hay suficiente inspección ni cualitativa ni cuantitativa de los centros, ni de los públicos no quiero ni pensar en los privados."

un educador social
El educador ha lamentado que el exceso de privatización denota “desidia y negligencia” por no asumir la responsabilidad hacia los niños. Ha concluido que esta negligencia sale “gratis” y ha pedido más recursos y controles, como los que podría ejercer la Comisión de Infancia del Parlament. También ha criticado que los servicios de inspección están “desbordados” y que, a pesar de las quejas formuladas a la administración y a la Sindicatura de Greuges, no se han visto ganas de mejora.