Tras dos semanas de grabaciones, la ciudad de Girona vuelve a la normalidad. Las jornadas del film, que adapta con actores reales la historia de Rapunzel con Teagan Croft y Milo Manheim como protagonistas, han estado marcadas por el secretismo y el calor estival.
La productora blindó diferentes espacios urbanos para mantener la discreción sobre la trama. Las altas temperaturas, sumadas a las largas esperas, generaron quejas entre algunos figurantes. Uno de ellos declaró: «Si hubiera otro rodaje en esta época del año, me lo pensaría antes de participar».
Durante el día más intenso de rodaje, la Catedral de Girona acogió nobles, caballos y doncellas, siendo uno de los escenarios principales de las últimas semanas.
Con la conclusión de las grabaciones, el Barri Vell recuperará su fisonomía habitual, a menudo llena de turistas. Las restricciones de movilidad y otras afectaciones causadas por el rodaje desaparecerán con la marcha del equipo técnico y humano.




