Desde hace más de 25 años, el cine Truffaut de Girona ha sido gestionado con éxito por el Col·lectiu de Crítics, una entidad sin ánimo de lucro. Este espacio es el único cine que permanece en el centro de la ciudad y se ha consolidado como un referente cultural, aumentando su público hasta alcanzar la cifra récord de 48.000 espectadores el año pasado.
El crecimiento del Truffaut se ha visto impulsado por la apertura de una segunda sala y una programación estable que incluye cine en versión original, ciclos temáticos y colaboraciones con festivales y entidades locales, reforzando su vinculación con el tejido cultural gerundense.
Sin embargo, la continuidad de esta gestión está en peligro debido a un concurso público convocado por el Ayuntamiento de Girona. La propuesta del Col·lectiu de Crítics ha quedado por detrás de la de una empresa privada de Cambrils, Tarragona, aunque la adjudicación definitiva aún no se ha hecho oficial.
El concurso, cerrado el 5 de marzo, evaluó dos propuestas. En la valoración técnica, que consideraba criterios como la programación, el fomento de la lengua y la vinculación cultural, el Col·lectiu de Crítics obtuvo una ventaja de tres puntos. Sin embargo, la oferta económica ha decantado la balanza a favor de la empresa privada por una diferencia de poco más de dos puntos.
Si la adjudicación se confirma, el cambio de gestión podría producirse en las próximas semanas, ya que el contrato actual con el colectivo finaliza el 18 de abril. Esta situación podría implicar un cierre temporal del cine hasta que el relevo sea efectivo, un proceso que podría prolongarse durante semanas.
“"No se puede dar nada por hecho hasta que la adjudicación sea oficial y esté firmada. Hay que completar los informes técnicos y revisar posibles ofertas, anormalmente bajas, antes de resolver el concurso de manera definitiva."
El alcalde de Girona, Lluc Salellas, ha destacado la importante contribución cultural del Col·lectiu de Crítics a la ciudad durante más de dos décadas. Miembros del colectivo, como Paco Vilallonga, Àngel Quintana, Imma Merino, Guillem Terribas y Jordi Camps, esperan una reunión con el alcalde para abordar la situación, expresando su malestar por el procedimiento que les ha dejado en segunda posición después de dedicar más de 25 años a un proyecto sin ánimo de lucro, reinvirtiendo los beneficios en la mejora del equipamiento.




