La programación de este año apuesta decididamente por el enoturismo activo. Entre las novedades destacan las sesiones de yoga entre viñedos, rutas de senderismo consciente y experiencias de bienestar que conectan el vino con el entorno natural del Empordà. Esta iniciativa cuenta con la implicación de bodegas, ayuntamientos y empresas del sector.
Los populares desayunos entre viñas siguen siendo el plato fuerte, combinando vinos de la DO Empordà con gastronomía local. El festival también incluye catas exclusivas, talleres, conciertos y monólogos. Tras el éxito del año pasado, donde se alcanzó un 90% de ocupación, el certamen ya ha vendido un millar de entradas de forma anticipada.




