Paseando por la calle de la Força de Girona, en la placeta del Institut Vell, se puede observar una singular piedra con el escudo de la ciudad. Este hito marca una frontera histórica, invisible a simple vista, pero fundamental para entender el mercado gerundense durante varios siglos.
El 13 de febrero de 1445, la reina María de Castilla, esposa de Alfonso V, otorgó a Girona el privilegio de la media legua. Esta normativa impedía la venta de productos como vino, leche o carne a menos de media legua de las murallas de la ciudad. El objetivo era económico: los vendedores dentro de la ciudad debían pagar impuestos en los portales de entrada, y la medida buscaba evitar que se instalaran fuera para evadir estas tasas. Quien incumplía la norma se enfrentaba al derribo de su establecimiento y una multa de 1000 florines de oro.
La media legua no era solo una cuestión de distancia, sino también una poderosa herramienta de control de la vida cotidiana de las personas.
La 'media legua' no se medía en unidades modernas, sino por el tiempo de desplazamiento. Una legua equivalía a la distancia que una persona o un caballo podían recorrer en una hora, de modo que media legua representaba unos 3,35 km, la distancia caminable en media hora. Así, se creaba un círculo imaginario alrededor de Girona, con un radio de unos 3,35 km desde los portales de la muralla, donde estaba prohibida la venta de alimentos y bebidas. Esta frontera, más que física, era una barrera social y económica.
El monopolio se mantuvo durante los siglos XVI y XVII. Después de la Guerra de Sucesión, en el siglo XVIII, los pueblos vecinos comenzaron a eludirlo. Ante esta situación, el 9 de octubre de 1726, la Intendencia General de Cataluña, a petición del Ayuntamiento de Girona, confirmó los derechos de la ciudad y promulgó el 'Nuevo Establecimiento'. Este decreto llevó a la colocación de catorce hitos de piedra en los caminos reales de acceso a la ciudad, con el escudo de Girona y la inscripción 'Por la media legua'. A pesar de la resistencia de los municipios cercanos, el monopolio fue finalmente eliminado en el siglo XIX, y los hitos perdieron su función original.
Actualmente, uno de estos hitos se puede ver en la placeta del Institut Vell, frente al Archivo Municipal de Girona. Cuando se instaló, se encontraba fuera de las murallas, pero hoy forma parte del núcleo urbano, evidenciando el crecimiento de la ciudad más allá de sus límites históricos.
Para aquellos interesados en profundizar en esta historia, el Archivo Municipal de Girona conserva el documento original del privilegio, copias en el Llibre Vermell y registros de las negociaciones. Esta información también se puede consultar en la web del archivo. Además, se recomienda escuchar el capítulo 568 del podcast En guàrdia! sobre la reina María de Castilla y su papel como gobernante de la Corona de Aragón.
Este evento, que tuvo lugar a finales de la Edad Media y durante la Edad Moderna, ofrece una perspectiva sobre la vida y el comercio en mercados y ferias medievales de poblaciones como Calonge, Hostalric o Vic. El vídeo del InfoK sobre el mercado medieval de Vic y los números 2 y 84 de la revista Petit Sàpiens, que tratan sobre la Edad Media y la Edad Moderna, respectivamente, son recursos adicionales para profundizar en el tema.
En el contexto actual, donde la producción y el consumo responsables son cruciales, tal como establece el Objetivo de Desarrollo Sostenible número 12, el hito de la media legua nos recuerda que el debate sobre el control del mercado urbano no es nuevo. Mirar el pasado puede inspirar modelos de ciudades más sostenibles y equilibradas para el futuro.




