La iniciativa se centra en dar visibilidad a obras excepcionales conservadas en el museo pero originarias del monasterio local. Destacan la Viga de Cruïlles, una pieza románica policromada de gran valor europeo, y el Retablo de San Miguel, obra del pintor gótico Lluís Borrassà de principios del siglo XV.
El programa incluye actividades pedagógicas con escuelas locales, donde los estudiantes trabajan con pigmentos y elementos decorativos medievales. Asimismo, los músicos Mariona Castells y Guillem Roma dirigen sesiones de creación musical que culminarán en un concierto comunitario en el propio monasterio a mediados de marzo.




