El acceso a la salud en Cataluña no se distribuye de forma uniforme. Mientras que Girona cuenta con unidades con cobertura permanente, los pacientes de Tarragona y Lleida que sufren un episodio fuera del horario limitado deben ser trasladados a Barcelona.
Esta diferencia es crítica, ya que en el ictus cada minuto cuenta para reducir secuelas. Las similitudes poblacionales entre Girona y Tarragona hacen que la falta de servicios permanentes en esta última sea difícil de justificar técnicamente.
Gobernar no consiste solo en administrar limitaciones, sino en corregir desequilibrios.
El análisis apunta a que Girona recibe un trato prioritario por su visibilidad, mientras que otros territorios quedan relegados a un papel funcional, afectando a la equidad del sistema sanitario.




