El paro, que comenzó esta madrugada, llega después de una larga jornada de negociación que se extendió hasta última hora. El comité de huelga manifestó su disposición a continuar dialogando, pero rechazó firmemente la propuesta de dejar aspectos clave del convenio colectivo pendientes de una futura decisión municipal.
Según fuentes del comité, el principal obstáculo en las conversaciones fue la insistencia de la empresa en mantener abiertos ciertos puntos del convenio que dependían directamente de una resolución del Ayuntamiento de Girona. Los representantes de los trabajadores consideran que esta condición no debería condicionar la negociación directa entre la dirección de la empresa y la plantilla.
Las discusiones, que comenzaron al mediodía y se reanudaron después de una pausa, no lograron un preacuerdo global, a pesar de que se registraron acercamientos en algunos aspectos. El comité había advertido previamente que cualquier pacto alcanzado debería ser sometido a la aprobación de la asamblea de trabajadores antes de desconvocar la huelga.
El conflicto afecta a un servicio esencial para la ciudad de Girona, y una prolongación del paro podría generar una acumulación visible de incidencias en la limpieza viaria y la recogida de residuos. Las principales discrepancias se centran en la organización de las jornadas laborales, los turnos y la obligación de trabajar en días festivos, más que en los incrementos salariales.
La plantilla exige el respeto de los horarios establecidos en el convenio, la no imposición del trabajo en días de descanso, la vinculación de los salarios al IPC, una mayor estabilidad para el personal eventual y el mantenimiento de los derechos adquiridos. La convocatoria de huelga ya había sido aprobada a mediados de abril, y los trabajadores ratificaron su apoyo al comité en una asamblea celebrada el 30 de abril.




