Inspecciones en residencias: 195 controles sanitarios desde el inicio del verano

El Departamento de Derechos Sociales ha realizado controles rutinarios y por quejas, mientras la patronal pide ayudas para actualizar la climatización.

Imagen genérica de un termómetro en una residencia.
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Imagen genérica de un termómetro en una residencia.

El Departamento de Derechos Sociales ha realizado 195 inspecciones en residencias de mayores desde el 1 de junio, incluyendo controles de climatización.

El Departamento de Derechos Sociales ha llevado a cabo 195 inspecciones en residencias de mayores desde el inicio del verano, concretamente entre el 1 de junio y el 10 de agosto. Estas actuaciones incluyen tanto las revisiones rutinarias obligatorias como las que se originan a partir de quejas de usuarios o residentes. Fuentes de la conselleria aseguran que las inspecciones durante los meses de calor se centran en la comprobación de las medidas para mantener el confort térmico y detectar incidencias relacionadas con las altas temperaturas.
La normativa vigente no especifica máximos de temperatura para pasillos y habitaciones, más allá de los 27 grados centígrados que se pueden registrar en el conjunto del centro. En caso de detectar alguna infracción, los equipos de inspección requieren medidas correctoras, que a menudo implican la instalación provisional de ventiladores o aparatos de refrigeración, las cuales deben ser asumidas por la propia residencia.
La patronal ACRA, a través de su directora Cinta Pascual, ha solicitado a la Generalitat un nuevo protocolo de ayuda para aquellas residencias que quieran actualizar sus sistemas de climatización pero no dispongan de los recursos necesarios. Pascual admite que la petición llega en un momento delicado por las vacaciones y el relevo en la conselleria, pero confía en retomar el trabajo después del verano.
Por su parte, el vicepresidente del Col·legi de Treballadores Socials de Catalunya, Alfred Rivera, advierte que las residencias más pequeñas y privadas son las que presentan más dificultades para climatizar sus centros. Pide que cualquier normativa o protocolo sea uniforme para evitar desigualdades entre los diferentes tipos de establecimientos.
Rivera también recuerda la importancia de formalizar por escrito cualquier queja ante la residencia o la Generalitat para facilitar la detección y resolución de los problemas. Aunque no ha recibido muchas quejas específicas por temperatura, sí se ha detectado un ligero aumento de incidencias relacionadas con el calor.
Además de las cuestiones de salud de los residentes, las altas temperaturas también pueden provocar incidencias técnicas en ascensores y otros electrodomésticos, especialmente en centros más antiguos. La ACRA ha implementado un protocolo propio que ha funcionado bien y que incluye la climatización de espacios comunes y la adaptación de habitaciones con ventiladores.
Finalmente, Rivera señala la problemática de la adaptación de las viviendas particulares a las intensas olas de calor, ya que muchos pisos de mayores no están preparados para las temperaturas extremas actuales, convirtiendo el calor en un factor de desigualdad.