Tras una década de éxito, el establecimiento ha renovado su imagen buscando un estilo más elegante y sofisticado, alejándose de la estética infantil original. El nuevo local, diseñado por Andreu Carulla, apuesta por la durabilidad con el uso de piedra de Girona y madera maciza, contando con la colaboración de artesanos locales como Art Cadenas.
“"Al principio queríamos obras porque el aire acondicionado no funcionaba y después lo quisimos todo nuevo. Es un reinicio."
En el exterior destaca un relieve con la forma de la nariz de Jordi Roca, un guiño lúdico que busca convertirse en un icono de la ciudad. En el apartado gastronómico, la principal novedad es la vuelta del helado de corte, manteniendo la esencia de juego y placer que define a la marca desde su nacimiento.




