La primera derrota del Girona en 2026 es especialmente dolorosa, ya que se produjo en el campo del colista, un Oviedo que no ganaba desde el mes de septiembre. Este resultado rompe la buena inercia que los gerundenses habían tomado con el cambio de año tras tres victorias consecutivas. El empate previo contra el Getafe en Montilivi (1-1) ya había sido un revés, pero la derrota por 1-0 en el Carlos Tartiere deja una nueva herida, ya que el equipo ha dejado escapar 5 puntos contra rivales directos.
Este tropiezo es una llamada de atención importantísima para un Girona que se había alejado de la zona de descenso, abriendo una brecha de 5 puntos. A pesar de mantener todavía un ligero colchón, las dos últimas jornadas vuelven a poner en alerta a los de Míchel, que ven que asegurar la permanencia no será tan fácil como podía parecer hace 15 días, cuando incluso se hablaba de Europa.
Aún tocará remar mucho para llegar a los 42 puntos y asegurar la permanencia, y los gerundenses ya saben que, si no están al 100%, cualquier equipo les puede complicar la vida.
Tanto en el empate contra el Getafe como en la derrota contra el Oviedo, los goles encajados han llegado en acciones prácticamente calcadas por la banda izquierda del ataque rival. El gol de Luis Vázquez en Montilivi y el de Ilyas Chaira en el Carlos Tartiere fueron consecuencia de la facilidad con la que el extremo ganó la espalda a Hugo Rincón y dio el pase de la muerte, evidenciando problemas defensivos puntuales.
El cierre del mercado de invierno se prevé tranquilo en Montilivi. El Girona ha incorporado a Echeverri, Fran Beltrán y Ter Stegen y ha dado salida a Livakovic, Solís y Asprilla. Aunque Míchel deseaba un refuerzo defensivo adicional, parece que no llegará, aunque la dirección deportiva se mantiene pendiente de posibles oportunidades de última hora, como el delantero ucraniano Pyshchur.




