La DGT obliga a abrir el carril central de emergencia en atascos

La nueva medida, que entra en vigor el 1 de octubre, busca agilizar el paso de los vehículos prioritarios y ya se aplica en otros países europeos.

Carril central de emergencia creado en un atasco en una autopista española.
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Carril central de emergencia creado en un atasco en una autopista española.

La Dirección General de Tráfico (DGT) implementará una nueva normativa a partir del 1 de octubre que obligará a los conductores a crear un carril central de emergencia en autopistas y autovías durante los atascos.

Esta medida, recogida en el Real Decreto 518/2026, de 24 de junio, tiene como objetivo principal garantizar que los vehículos de emergencia como ambulancias, bomberos y policía puedan acceder rápidamente a las zonas de actuación, evitando retrasos que puedan ser determinantes en situaciones críticas.
Hasta ahora, la creación de un espacio para el paso de los vehículos prioritarios era una acción espontánea por parte de los conductores. Con la nueva regulación, este comportamiento se convierte en una obligación legal, buscando unificar y hacer más efectivo este gesto.
Según Francisco de las Alas-Pumariño, jefe de la Unidad de Normativa de la DGT, la finalidad es ordenar una práctica habitual para hacerla más efectiva, facilitar el acceso de los equipos de emergencia y acelerar la evacuación de las víctimas.
La maniobra consistirá en que los vehículos del carril izquierdo se desplacen hacia la izquierda y los de los carriles centrales o derechos hacia la derecha, creando así un corredor central. La DGT remarca la importancia de realizar este desplazamiento de manera progresiva y segura, evitando frenadas bruscas.
Adicionalmente, la DGT está desarrollando un sistema de alertas anticipadas mediante la plataforma DGT 3.0. Este sistema utilizará la geolocalización de los vehículos de emergencia para avisar a los conductores cercanos antes de su llegada, permitiéndoles preparar el carril de emergencia con antelación.
Ana Blanco, subdirectora adjunta de Circulación de la DGT, ha señalado que esta tecnología estará lista a finales de 2026 y requerirá la colaboración de todas las administraciones y servicios de emergencia para funcionar correctamente.
Esta medida se enmarca en la adopción de sistemas ya existentes en otros países europeos, con el objetivo de reducir los tiempos de llegada de los servicios de rescate y mejorar la seguridad vial en situaciones de congestión.