Las populares Perseidas, conocidas también como lágrimas de San Lorenzo, llegan cada año alrededor del 12 de agosto. Este fenómeno astronómico se produce cuando minúsculas partículas procedentes del cometa 109P/Swift-Tuttle colisionan con la atmósfera terrestre, desintegrándose y creando rastros luminosos que parecen estrellas fugaces.
Según datos de la NASA, se pueden observar entre 50 y 100 meteoros por hora durante el pico de actividad. Este año, la coincidencia con la luna nueva y la proximidad al eclipse total de Sol prometen una visibilidad excepcional, convirtiéndola en una de las mejores lluvias de estrellas de los últimos años si el cielo se mantiene despejado.
Aunque el nombre proviene de la constelación de Perseo, punto de origen aparente de los meteoros, no hay conexión entre las estrellas de esta constelación y los meteoros, que se producen a unos 100 kilómetros de la Tierra. Estos meteoros entran en la atmósfera a más de 210.000 kilómetros por hora.
Los expertos recomiendan desplazarse a lugares oscuros, lejos de la contaminación lumínica, dejar tiempo a los ojos para adaptarse a la oscuridad y tener paciencia. El mejor momento para observarlas será entre la medianoche del miércoles 12 y el amanecer del día 13.




