En su intervención en Girona, Maria Nicolau criticó el bombardeo mediático que genera culpabilidad en los ciudadanos por no usar siempre productos de proximidad caros. La autora defendió que la cocina catalana sigue viva a través de la adaptación cotidiana.
“"Es la época en que cocinamos más y mejor de toda la historia y todo el mundo hace lo que puede. Ahí está la cocina de verdad."
El encuentro sirvió para combatir el pesimismo sobre el fin de las cocinas en los pisos del futuro, devolviendo el orgullo a quienes preparan platos sencillos según su tiempo y presupuesto.




