En la comarca del Baix Empordà, la implicación ciudadana en esta iniciativa de salud pública ha superado el 30%, una cifra que se sitúa por encima de la media general del territorio. Este hecho subraya el papel fundamental de la región en la prevención de esta enfermedad.
El programa de cribado ha permitido identificar decenas de casos de cáncer a lo largo del año, confirmando la importancia vital del diagnóstico en fases iniciales. La detección precoz aumenta significativamente las posibilidades de curación para la mayoría de los pacientes.
Participar en el programa es clave para detectar la enfermedad a tiempo y mejorar la calidad de vida de las personas.
A pesar de los buenos resultados, la participación global aún presenta margen de mejora, ya que solo uno de cada tres ciudadanos invitados responde a la llamada. Los profesionales sanitarios insisten en la necesidad de incrementar estas cifras para optimizar la detección de la enfermedad.
Desde su implementación hace más de una década, el programa ha facilitado la detección de cientos de casos de cáncer y miles de lesiones precancerosas. Muchas de estas lesiones han podido ser tratadas con éxito antes de que progresaran hacia un cáncer invasivo.




