La oficina de inspección del Ayuntamiento de Olot ha permitido dar de baja a 1.300 personas en su primer año de funcionamiento, tras detectar diversas irregularidades. Según fuentes municipales, las principales formas de fraude detectadas son el empadronamiento en la ciudad para acceder a servicios y ayudas, y la "compraventa" de padrones, especialmente a inmigrantes, donde se llegaba a registrar hasta ocho personas en un mismo domicilio sin que residieran allí.
El alcalde, Agustí Arbós, ha calificado la iniciativa de "muy positiva", destacando las 700 inspecciones realizadas que han permitido detectar estos casos. Arbós señala que el fraude en el padrón desequilibra los recursos públicos e impide que los servicios lleguen a quien realmente los necesita.
La Policía Local de Olot ha colaborado con la Policía Nacional para identificar tanto a las personas que se empadronaban fraudulentamente como a aquellas que cobraban por facilitarlo. El objetivo es "ordenar y arreglar" la situación del padrón, considerado la puerta de acceso a los servicios públicos.
Arbós también ha mencionado una picaresca detectada puntualmente, donde algunas personas se daban de baja del padrón para acceder a vivienda pública de la Generalitat, reduciendo así sus ingresos familiares declarados. Esta práctica, sin embargo, ya habría sido corregida.
El alcalde se ha mostrado crítico con la ley del padrón, lamentando la obligatoriedad de empadronar a okupas. A pesar de ello, ha asegurado que seguirán la ley, aplicándola a todos y penalizando el fraude. Arbós celebra que otros municipios sigan el ejemplo de Olot para afrontar los crecimientos poblacionales "insostenibles".




