Lo que comenzó como una broma se transformó en un reto personal que ha captado la atención de miles de personas en redes sociales. Tras diez días de trayecto enfrentándose a la nieve y el viento, Ballardini hizo una parada en Girona para ultimar los preparativos de su plato estrella.
“"Desde aquel momento solo tenía una cosa en la cabeza: hacerlo de verdad y llegar a Barcelona con mis propias piernas."
En la capital gerundense, los dueños de la Bottega Toscana, Dario Mugnaini y Virginia Garatto, le ofrecieron refugio y productos auténticos como guanciale y queso pecorino. El ciclista, que pernoctó en lugares como La Junquera durante su ruta, ha visto cómo su popularidad en Instagram crecía exponencialmente durante el viaje.




