Un obrador de Olot, reconocido por la Guía Repsol, crece sin perder la esencia artesana

El negocio, que comenzó como una cafetería, ha evolucionado hasta convertirse en un referente en la producción para restauración y caterings.

Imagen de obrador artesano con productos de panadería y pastelería.
IA

Imagen de obrador artesano con productos de panadería y pastelería.

Un obrador de Olot ha sido distinguido con el Solete de la Guía Repsol, reconociendo su trayectoria desde una pequeña cafetería hasta un referente en la producción artesana para profesionales.

El negocio, que inició su actividad hace dieciocho años en Olot, ha experimentado una notable transformación. Nació como una pequeña cafetería en el centro de la ciudad y, con el tiempo, se ha consolidado como un obrador tecnificado y una marca destacada en el sector artesanal.
Esta evolución se basa en la voluntad de crecer manteniendo sus orígenes y el oficio como eje central. Actualmente, la empresa combina dos líneas de negocio: la cafetería original en Olot, que funciona como un espacio de experiencia y contacto directo con el cliente, y una división profesional que suministra productos artesanos a restauradores, caterings y otros establecimientos.
La cafetería está diseñada para ofrecer más que un simple café, creando un ambiente acogedor donde los clientes pueden desconectar. Su barra corrida fomenta la interacción, y la disposición del producto refuerza la idea de ser un "showroom" del obrador, mostrando la filosofía de la artesanía.
A raíz de la pandemia, el obrador potenció su estructura de producción para terceros, y actualmente el 70% de su elaboración se destina a clientes profesionales. Esta decisión surgió de la dificultad inicial para encontrar productos de la calidad deseada, hecho que impulsó a la fundadora a formarse y elaborar ella misma pastas, bollería y pan.
La empresa ha encontrado un nicho de mercado singular, combinando la producción artesana con tecnología de ultracongelación para preservar la calidad durante la distribución. Esta estrategia les permite llegar a una amplia gama de clientes, incluyendo restaurantes, empresas de catering y pastelerías, e incluso exportar a mercados internacionales como Irlanda.
El reconocimiento externo ha llegado con el distintivo Solete de la Guía Repsol, que la sitúa entre los establecimientos que destacan por su autenticidad y calidad, a menudo fuera de los circuitos más convencionales. Esta distinción valida su manera de entender el oficio: crecer, profesionalizarse y abrir mercado sin perder el vínculo con el origen.