Vecinos de Girona denuncian botellones constantes en el parque Jordi Vilamitjana

Los residentes se quejan de ruido, suciedad y peleas cada fin de semana, a pesar de las actuaciones policiales.

Imagen genérica de una plaza de pueblo mediterráneo por la noche.
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Imagen genérica de una plaza de pueblo mediterráneo por la noche.

Los vecinos del entorno del parque Jordi Vilamitjana en Girona denuncian molestias recurrentes por botellones que se repiten cada fin de semana, generando ruido, suciedad y peleas.

Los residentes de la zona explican que las concentraciones nocturnas se alargan durante horas, con coches aparcados, música alta y consumo de alcohol. El problema, que se concentra en el entorno del parque y del aparcamiento adyacente, se repite desde hace años, especialmente con la llegada del buen tiempo. En algunas noches, pueden reunirse entre cuarenta y cincuenta personas, con equipos de música que causan molestias hasta la madrugada.
Los vecinos afirman que alertan frecuentemente a la Policía Municipal, pero consideran que las actuaciones no son suficientes. "Cuando se va el coche patrulla, vuelven a poner la música", lamentan, señalando que las molestias se repiten semana tras semana. Según explican, las patrullas se desplazan a la zona, pero la música a menudo solo se detiene temporalmente y el vehículo policial no siempre entra al parque cuando hay mucha gente.
Además del ruido, la suciedad es otra de las principales quejas. Al día siguiente de los botellones, el entorno del parque y del aparcamiento aparece lleno de restos, obligando a los equipos de limpieza a retirar los residuos acumulados. "Lo dejan todo sucio y al día siguiente las personas que vienen a limpiar tienen que arreglar todo eso", afirman los residentes.
Los vecinos distinguen esta problemática de los conciertos autorizados que se celebran en el parque aproximadamente una vez al mes. Aunque estos actos también generan molestias, disponen de licencia municipal. El malestar principal proviene de las concentraciones nocturnas no autorizadas de los fines de semana. Ante esta situación, reclaman más presencia policial y una solución definitiva, ya que la sensación es que el problema no se está resolviendo.