La sesión extraordinaria, celebrada el martes por la tarde en el Ayuntamiento de Girona para analizar el estado actual de la ciudad, estuvo marcada por la confrontación entre los partidos del gobierno (Guanyem, Junts y ERC) y la oposición (PSC y Vox). Los temas más destacados fueron la gestión de la basura, la crisis de la vivienda y el desarrollo del nuevo Campus de Salud.
“"La ciudad va por buen camino, pero también hay margen de mejora y tenemos entre ceja y ceja resolver lo que todavía no funciona bien."
El alcalde, Lluc Salellas, evitó caer en "triunfalismos" y aseguró que, aunque la ciudad avanza correctamente, el equipo de gobierno tiene la intención de mejorar las áreas donde todavía hay deficiencias. Los portavoces de los partidos de la coalición dedicaron sus intervenciones a subrayar los logros conseguidos durante los dos años y medio de mandato.
“"El equipo de gobierno debe asumir la magnitud de los errores cometidos y hacer lo posible para revertir la mala gestión."
La portavoz socialista, Bea Esporrín, fue especialmente crítica, señalando que el discurso del alcalde no incluía ningún proyecto concreto para hacer efectivo el "margen de mejora" que él mismo había mencionado. Cabe destacar que el concejal del PP, Jaume Veray, no asistió a la sesión plenaria.




