El aplazamiento se produjo después de que el club andaluz, el Sevilla FC, solicitara la suspensión para evitar riesgos en el desplazamiento de sus aficionados al estadio Sánchez Pizjuán, especialmente aquellos que venían de fuera de la ciudad de Sevilla.
Inicialmente, LaLiga se mostró reacia a posponer el encuentro, ya que el aviso era de alerta naranja y no roja, y trasladó la decisión a la Subdelegación del Gobierno. Esta recomendó la suspensión, pero fue finalmente la Junta de Andalucía quien dio la aprobación definitiva minutos más tarde.
La suspensión se solicitó para evitar un riesgo para los aficionados a la hora de desplazarse al estadio, sobre todo para los de fuera de la ciudad.
Ya existen precedentes esta temporada de suspensiones por motivos similares, como el partido Atlético de Madrid-Sevilla del mes de septiembre. Ahora deberá fijarse una nueva fecha, que podría ser tan pronto como mañana mismo, ya que la alerta meteorológica finaliza esta madrugada, o bien un día entre semana, dado que ni el Girona ni el Sevilla disputan otras competiciones.




