Con la llegada del frío, secar la ropa en interiores se convierte en un desafío, llevando a muchos a colocar las prendas directamente sobre los radiadores. Esta acción, aunque parece útil, es técnicamente ineficiente y va en contra del diseño de los sistemas de calefacción, que operan mediante principios de convección.
“"Tapar los radiadores destruye el funcionamiento para el cual han sido diseñados."
El diseño de los radiadores permite que el aire frío entre por la parte inferior, se caliente al contacto con el metal y ascienda, distribuyendo el calor de forma homogénea. Al colocar ropa encima, este flujo de aire se interrumpe, el calor queda retenido y la habitación tarda más en calentarse, obligando al sistema a operar durante más tiempo.
Cubrir totalmente el radiador es particularmente negativo, ya que disminuye la eficiencia sin mejorar el confort térmico. La recomendación principal es no taparlos y optar por soluciones como colocar una silla delante para tender la ropa o usar tendederos y soportes diseñados específicamente para mantener las prendas separadas del emisor de calor.




