La llegada del gigante del mueble y la decoración, IKEA, a la capital gerundense fue uno de los eventos comerciales más esperados del año. Decenas de personas se congregaron en las puertas de la nueva tienda horas antes de la apertura oficial para ser los primeros en acceder.
La jornada inaugural, documentada por el fotógrafo David Aparicio, mostró el entusiasmo de los consumidores. Uno de los momentos destacados fue la entrega de un premio al primer cliente que entró en el establecimiento.
Este afortunado recibió un cheque canjeable por valor de 300 euros, un incentivo que subraya la importancia que la compañía sueca otorga a su expansión en el territorio catalán, especialmente en la provincia de Girona.
Esta nueva tienda representa un impulso económico y de servicios para la comarca del Gironès y las zonas adyacentes, evitando que los residentes tengan que desplazarse a otras grandes ciudades para adquirir los productos de la marca.




