En una entrevista, Miguel Ángel Sánchez Muñoz, conocido como Míchel, ha abierto las puertas a sus experiencias personales, revelando cómo el fútbol de alta competición puede afectar el bienestar psicológico. El entrenador, que cumple su quinto año en el banquillo de Montilivi, ha subrayado que el deporte profesional no es inherentemente beneficioso para la salud mental, pero ha encontrado maneras de distanciarse de sus aspectos más negativos.
Míchel ha recordado sus orígenes en Vallecas, donde aprendió valores fundamentales como la solidaridad y la humildad. Estos principios, inculcados por su abuela y su madre, han sido pilares en su vida y carrera, ayudándole a navegar por un entorno a menudo dominado por el dinero y los egos.
“"El deporte profesional no es bueno para la salud mental, pero yo me alejo de toda esa parte negativa."
El entrenador ha confesado haber necesitado ayuda psicológica tanto en su etapa de jugador como de entrenador. Debutó con el Rayo Vallecano muy joven, y la presión y las expectativas fueron abrumadoras. Más tarde, durante su etapa como entrenador del Rayo Vallecano, experimentó un ataque de pánico después de conseguir el ascenso a Primera División, un episodio que atribuyó al estrés y la responsabilidad acumulada.
Míchel defiende abiertamente la importancia de buscar apoyo psicológico, desmitificando la idea de que es un signo de debilidad. Continúa trabajando con un psicólogo deportivo y ha visitado a un psiquiatra en el ámbito personal, sin ningún tipo de vergüenza. Esta apertura contribuye a romper tabúes en el mundo del fútbol, donde la salud mental empieza a ser un tema menos estigmatizado.
“"Es todo lo contrario, ir al psicólogo es un bien necesario."




