El encuentro comenzó de manera inmejorable para los de Míchel, ya que Lemar inauguró el marcador en el minuto 2, aprovechando una buena jugada colectiva. A pesar del dominio y las claras ocasiones generadas por Tsygankov y Bryan Gil, los gerundenses no lograron ampliar la ventaja durante la primera mitad ante el portero sevillista Odysseas.
En la reanudación, el Sevilla, dirigido por Matías Almeyda, salió con una estructura más ofensiva e intensificó la presión sobre la defensa del Girona. El equipo visitante optó por defenderse, manteniendo el balón muy poco tiempo en su poder, y sufrió para contener las embestidas locales, aunque el peligro real tardó en concretarse.
La sensación de dejar vivo a un rival directo en la lucha por la permanencia fue palpable después de un final de partido de infarto.
El desenlace fue dramático: en el minuto 92, un resbalón de Echeverri permitió a Kike Salas empatar con un potente disparo desde la frontal. Cuando parecía que el partido terminaría en tablas, una falta dentro del área sobre Iván Martín provocó un penalti en el minuto 95. Stuani, que entró solo para lanzarlo, vio cómo Odysseas le detenía el tiro en el minuto 98, frustrando la victoria vital para el Girona.




