El partido comenzó de manera inmejorable para los gerundenses, ya que Lemar abrió el marcador en el minuto 2 tras una gran jugada colectiva iniciada por Bryan Gil y continuada por Tsygankov y Hugo Rincón. El ambiente en el feudo sevillano, ya enrarecido por la mala situación deportiva local, quedó completamente helado con el gol tempranero.
Los de Míchel controlaron el primer tiempo y generaron numerosas ocasiones para ampliar la ventaja. Lemar estuvo a punto de hacer el doblete, y jugadores como Bryan Gil, Fran Beltrán y, especialmente, Tsygankov, fallaron oportunidades claras ante un acertado Odysseas. El Sevilla, por su parte, solo inquietó con un disparo de Peque y una acción de peligro que acabó con el balón en el poste.
En la reanudación, el entrenador sevillista, Matías Almeyda, introdujo tres cambios y varió la estructura para hacerla más ofensiva, encerrando al Girona en su campo. Los gerundenses optaron por defenderse, y aunque el Sevilla aumentó la intensidad, tuvo dificultades para generar ocasiones claras hasta los minutos finales.
El desenlace fue dramático. En el minuto 92, una pérdida de balón de Echeverri fue aprovechada por Kike Salas, que lanzó un potente disparo desde la frontal para establecer el empate a uno. Sin embargo, la locura continuó cuando, en el minuto 95, Iván Martín recibió un penalti de Suazo. Stuani, el encargado habitual, ejecutó la pena máxima en el minuto 98, pero Odysseas adivinó la trayectoria, frustrando la victoria del Girona en la última acción del partido.




