La adquisición, aprobada por unanimidad este martes, se costeará con recursos propios y financiación externa. El edificio, una joya del modernismo local, requiere reformas estructurales internas para acoger las oficinas técnicas, aunque su estado de conservación general es óptimo según los informes técnicos de la institución.
“"Era una oportunidad de poder mantener bien este edificio y que sea público, antes de que alguien se haga una casa o un restaurante."
Construida a principios del siglo XX, la Torre Malla ha pasado por manos privadas y bancarias, incluyendo el BBVA, antes de ser recuperada para uso público. El proyecto contempla una rehabilitación por fases, comenzando por la planta baja antes de que finalice el presente año para trasladar a los primeros empleados públicos.




